Resulta imaginable un mundo lleno de coches eléctricos, pero de seguro son pocas las personas que se han puesto a analizar las conveniencias de que el parque automotor pesado se propulse también a base de electricidad. La electrificación de algunas flotas de camiones ha sido alternativa para varias compañías la que le han dado considerables resultados.

Frito-Lay North América decidió desde 2010 comenzar este propósito hasta llegar a los 176 camiones eléctricos distribuidos en Estados Unidos y Canadá. La empresa anunció que ya sus camiones han superado el millón de millas recorridas con destacados dividendos de ahorro monetario.

Como esta, son muchas las empresas que han ido apostando por la electricidad, ya que los camiones pueden tener una autonomía de unos 160 kilómetros, con ocho horas de recarga y un sistema de frenos regenerativo.

Diversas utilidades pueden tener, desde el reparto de la leche, el reciclaje de basura, hasta el transporte de mercancías de peso.

Renault es una de las firmas automovilísticas que se ha dirigido a este estratégico mercado, con el Renault Midlum eléctrico, un camión 100% eléctrico surgido de la colaboración con PVI y el Renault Maxity eléctrico, de menor tamaño.

Ampliar el espectro del uso de la electricidad en el transporte automotor (recordar que esta llegó hace algún tiempo a los trenes) resulta una obligación práctica para muchos países que conciben un futuro mejor.